Parece una muerte anunciada- como dice nuestro novel GARCIA MARQUEZ- pero no es así este gobierno al igual que otros anteriores han tratado de conciliar el tema- partiendo de lograr acuerdos de corte político con personas que dicen ser pero no son.
Una vez firmado el primer acuerdo ellos poseedores de la inmensa mayoría de tierras de labor obtenidas mediante el pillaje -y la piratería por el uso de las armas - y de un ejercito denominado tal o cual- han obligado ,o mejor aún obligaron a cientos de campesinos a abandonar sus tierras- y salir corriendo a los cinturones de miseria de las grandes ciudades.
Cosa simple para algunos-difícil para los demás- pero una necesidad obligante para nosotros el pueblo- no podemos seguir sosteniendo con nuestro presupuesto una guerra inusual no conducente a ninguna parte- pero en aras de la paz- tampoco podemos aceptar una paz condicionada a manejar con normas leyes y decretos un concepto de impunidad- que coloque a unos en el plano de la igualdad de los otros.
La paz debe obedecer a políticas centrales emanadas por el Estado mejoradas por el Congreso y aprobadas por el constituyente primario ..pero esta debe dejar de lado el no pago de algunas deudas- no podemos compartir la mesa en igualdad de condiciones con quienes a mansalva y alevosía quitaron vidas y bienes a ciudadanos inermes- del país.
No podemos dejar de lado los falsos positivos - no solos los insurgentes asesinaron- también en aras del cumplimiento del deber de mostrar resultados, resultaron afectados sectores de población supuestamente vinculado a uno de los bandos- es decir no podemos olvidar y perdonar

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